lunes, julio 9

Jironear (Crónica limeña)

*Tomado de "Charlas de Café", de Vicente Gonzáles Montolivo

Jironear es un verbo de conjugación exclusivamente limeña. Solo los limeños salíamos a jironear, aunque en los últimos años esto ha sido poco menos que imposible. Jironear era pasearse por el jirón de la Unión. Salir de compras al centro, aunque no se tuviera con que ni se comprase nada, constituía toda una fiesta cuyo clímax se alcanzaba de 7 a 9 de la noche en el "Jirón por excelencia". El único que adornaban con iluminación de colores para Navidad y Fiestas Patrias. Nadie entraba al "Jirón" si no estaba bien vestido y con sombrero. Era el paseo reglamentario para estrenar chuzos

Apuntes sobre dos templos desaparecidos de Lima

El 28 de setiembre de 1826, un Decreto Supremo promulgado por el gobierno de Andrés de Santa Cruz declaró la supresión o cierre de conventos que tuviesen menos de ocho religiosos ocupando sus instalaciones, pasando estas fincas y censos a manos del Estado, para fines de instrucción y beneficencia. Revisando la Serie de Conventos Supresos (años 1826-1846) en el Archivo General de la Nación, se encuentran inventarios de bienes de algunos de los templos de estos conventos. Particularmente me llamaron la atención dos, por ya no existir uno de ellos, y el otro por estar totalmente modificado hoy. Veamos cuales son.


martes, julio 3

La Casa Beltrán

Muchos proyectos que en su momento quizá fueron considerados necesarios para el desarrollo de nuestra ciudad -una Lima que crecía imparablemente en habitantes y también en su parque automotor-, nos quitaron la oportunidad en el presente de poder apreciar esa arquitectura señorial que era orgullo de sus habitantes. Así por ejemplo, el ensanche de antiguos jirones a modernas avenidas se llevaron de encuentro importantes edificaciones y por supuesto la memoria de sus ocupantes. Este es el caso de una de ellas, la casa de la familia Beltrán-Kropp.